1.    ORATORIA

Oratoria es la capacidad para hablar y exponer un punto de vista en público de modo claro, atractivo y comprensible. La palabra ‘oratoria' proviene del término latino orare que significa ‘hablar o exponer en público'. Las habilidades oratorias de una persona son extremadamente importantes cuando de convencer, persuadir o atraer al público se trata, y es por esto que son especialmente trabajadas por políticos, publicistas, líderes empresariales, figuras públicas y del entretenimiento, docentes, etc.

Para alcanzar el cometido esperado, la oratoria basa su trabajo en el desarrollo del mensaje a comunicar, en las estrategias argumentativas y en el llamado de atención sobre un público determinado. Es por esto que muchas veces la oratoria puede no significar estar diciendo algo verídico si no atractivo para los receptores del mensaje. Encontrar el modo de decir las cosas que el público quiere oír y organizarlas a través de estructuras discursivas comprensibles y adecuadas a ese público específico son justamente las tareas más importantes de la oratoria.

El arte de la oratoria puede darse en diversas situaciones y espacios. Mientras es normal encontrar a personas con facilidad oratoria en eventos programados tales como exposiciones, debates y charlas, tales situaciones pueden darse a sí mismo de manera espontánea y cotidiana cuando las personas que están incluidas en la charla disponen de tales capacidades argumentativas.

2.    ORATORIA Y MEMORIZACIÓN

La  memoria sirve en las defensas y más aún en las improvisaciones de una manera prodigiosa. Exaltada la imaginación con la pugna, ella acude en socorro de quien la llama; la retrata como en un espejo que pone delante de sus ojos los principios, las teorías, los hechos, las circunstancias todas, y arma en un momento al combatiente para que pueda, entre la admiración y los aplausos, derribar vencido a su enemigo.

La oratoria no puede ser, por lo tanto, menospreciada y ello ni siquiera a pretexto de que para el ejercicio de la misma sea de uso indispensable la memoria. La memoria permite retener con facilidad las adquisiciones sabias que el espíritu se procure, y porque, la ciencia tiene en la memoria su fundamento y en vano sería la enseñanza si olvidásemos todo lo que oímos.

La memoria funciona mejor cuando se logra una impresión profunda de lo que deseamos recordar. Hay que ver que, muchos años después, rememoramos hechos que para nosotros fueron muy impactantes. Si anhela una impresión profunda y duradera, que después desea recordar, es necesario que se concentre.

Una vez que usted haya creado su esquema, el plano de su discurso, una vez que tenga claras las ideas que desea comunicar, concéntrese en esas ideas, piense permanentemente en ellas, fíjelas en la memoria. Luego, en la medida en que las repita, jamás se irán de su recordación.

3.    ORATORIA E IMPROVISACIÓN

En oratoria tiene un significado especial, improvisar un discurso significa hablar libremente y con soltura, inventando las frases sobre la marcha. Es decir, implica una expresión espontánea, pero inmediatamente ordenada.

Por lo tanto la improvisación no es como creen algunos "hablar por hablar", es decir cuando no se conoce el tema o se quiere salir del paso, -al contrario- es cuando habiendo preparado bien el tema, lo exponemos como si se gestara en ese momento, utilizando nuestras propias palabras, nuestro propio estilo, allí mismo, delante del público.

Es una exposición original, viva, utilizando las ideas que se van presentando durante el desarrollo del discurso.

Es pensar y hablar de pie. El público no quiere escuchar lo que nosotros hemos leído en un libro tal como ha sido redactado. El público quiere saber cuál es nuestra opinión con relación al tema, cual es nuestro aporte.

Se puede consultar cualquier tipo de información, luego viene un proceso de análisis, que da como resultado un producto -la propuesta que queremos presentar-. Por eso decimos que la improvisación tiene que pasar por un proceso de digestión, de maduración, antes de ser presentada.

Requisitos para una buena improvisación:

Tres recomendaciones esenciales:

  • a) Tener un buen conocimiento del tema: Para improvisar hay que estar preparado. No se puede hablar de lo que no se conoce, es preciso referirse a una cosa, sea intelectual o afectivamente. Hablamos de lo que pensamos, creemos, sabemos o nos interesa.
  • b) No salirse del tema: Ciertos oradores gustan decir "lo que les pasa por la cabeza" saliéndose del tema que están exponiendo, para luego escucharles decir: "¿De qué estábamos hablando?" "¿Dónde nos habíamos quedado?", etc.

Jean Guitton nos ha dejado una regla de oro para evitar salirse del tema: "Digo lo que voy a decir, lo digo, y digo que lo he dicho", es decir; la introducción, cuerpo y conclusión del discurso.

El título del tema debe reflejarse en todo el desarrollo de la exposición, en caso contrario nos hemos equivocado al elegir el título.

  • c) Liberarse físicamente: El estar sueltos, libres y entusiastas, ayuda en la improvisación.
    Es necesario cultivar los ejercicios básicos de relajación, respiración y una actitud mental positiva.
  • d) Póngale buen humor a su exposición.