Me dan ganas de llorar, pero no lloro...
Consumo mis lágrimas a través de mi tubo digestivo,
Y siento que el llanto se me hace odio e impotencia.
¿Por qué te fuiste?
¿O por qué más bien tenías que dejarnos?
Este dolor se me hace llama de tristeza y
agüita intranquila en las cuencas de mis ojos.
Cómo te habrás sentido en esos brevísimos instantes
Cuando ya tu corazón palpitaba acelerado a punto de irse
En ese cruel desenlace.
La muerte no es miserable, porque al fin y al cabo todos nos vamos,
Miserable el hombre cuando nos conduce a ella por insanos motivos.
Te nos fuiste y tarde o temprano te iré a alcanzar en el recinto de la muerte
Sólo que lamento que te fuiste antes de tiempo, en la manera menos debida
Siempre te escuchábamos nosotros...
Es que... siempre tuviste mucho que darnos y nos lo diste...
Hoy... nos haces meditar aún más sobre esta vida
con tu inesperada e invaluable pérdida...
Estoy llorando...

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados